Iniciación Musical

ESCUELA PARA PADRES “CRECIENDO JUNTOS”

Para que los niños pequeños puedan disfrutar de la música, estos deben participar en ella plenamente. Las canciones y retahílas infantiles populares que durante tanto tiempo han sido usadas por los niños como fuente de diversión, permiten que estos puedan participar y contribuir en la experiencia musical. En general, todas ellas hacen que el pequeño intervenga no sólo a través del canto, ya que para su realización óptima y máximo entrenamiento requieren la realización de todo tipo de acciones, ya sean de coordinación, psicomotricidad, habilidades rítmicas, etc. Muchas de ellas permiten a los pequeños conocer y explorar su propio cuerpo y, por tanto, su “yo” físico y otras que cuentan historias y desarrollan la creatividad, por la necesidad de realizar una serie  de gestos que acompañan la acción.

Una de las canciones más conocidas son “Los cinco lobitos”. En ella el bebé no solo debe aprender el movimiento de girar las manos, sino que también tiene que acompasarlo con el ritmo de la canción.
Esto, por su dificultad, necesita al principio de la ayuda de un adulto, pero pronto son capaces mediante la imitación, de seguir el movimiento ellos solos.
Otra canción es la que propone Ercilla Gallioti de Calvo para estimular la psicomotricidad y los reflejos, trabajando la capacidad del niño para acometer una acción en el momento preciso; se llama “Saco una manita” y se puede trabajar también como retahíla.

Saco una manita y la hago bailar / la cierro, la abro y la pongo en su lugar / Saco otra manita y la hago bailar / la cierro la abro y la pongo en su lugar / Saco mis manitas, las hago bailar las cierro, las abro y las pongo en su lugar. 

Pedir marcar el pulso por primera vez a un niño (sin olvidar que los adultos también tienen sus dificultades…), suele ser un poco confuso. Sin embargo, es fácil comprobar como casi todos los pequeños, observando los primeros pulsos del profesor en “Piratas del Caribe”, no tienen la menor duda de cómo continuarlos. Para los bebés aprender el ritmo de las canciones implica poder mantener la concentración, algo realmente difícil. Para ello los adultos sirven de patrón a imitar y es muy interesante el ejercicio que consigue la canción “Pon, gallinita pon”. En ella el adulto marca el pulso en la palma de la mano extendida del niño haciendo hincapié sobre la palabra “pon”acompasadamente y más adelante cuando el niño sea un poco más mayor, serán ambos participantes los que marquen cada uno su pulso. La canción dice:

Pon, gallinita pon / pon gallinita un huevo / pon, gallinita pon / pon gallinita dos / pon, pon, pon.

Otra canción para los más mayores es la famosa “Palmas, palmitas”. En general no es lo más fácil hacer coincidir las palmas de la mano en los momentos oportunos y suele suceder que en los pequeños, al ponerse nerviosos por la concentración que requiere la acción, alejan mucho las palmas entre sí o las golpean demasiado fuerte, no permitiéndoles llevar el ritmo de la canción. Es necesario que un adulto al principio les coja las manos mostrandoles un movimiento más sencillo, que luego ellos intentarán rápidamente imitar para poder disfrutar de los sonidos que son capaces de producir. La letra es:

Palmas, palmitas / higos y castañitas / almendras y turrón / para mi niño son. 

Hay dos canciones especialmente recomendables para el propio reconocimiento físico del pequeño, que en este caso focalizan el aprendizaje en los dedos de las manos. Para los bebés resulta complejo el movimiento consciente de un dedo concreto o lo que comúnmente englobamos dentro de la psicomotricidad fina, tan necesaria para los instrumentistas. Siempre recordaré aquella vez que un alumno de cuatro años de piano, sabiendo que debajo de su dedo corazón estaba el “mi”, solo era capaz de mover el índice, y tuvo como solución desesperada que ayudarse de la otra mano, con la que se apretó el dedo solicitado para hacer sonar la nota deseada. La canción de “Los cinco dedos” enseña la disposición física que los dedos tienen en la mano:

Éste encontró un huevo / éste prendió fuego / éste le echó sal / éste lo enfrió / y éste pícaro gordo /  se lo comió. 

Mucha mayor destreza se necesita para realizar el cuento-retahíla de “Toc, Toc”. Ideal para los niños que comienzan a iniciarse con cuatro años en algún instrumento. En ella el pequeño debe colocar las palmas de sus manos juntas y abrir sus dedos en forma de estrella, de manera que se visualice bien en todo momento qué dedos son los que se están moviendo. Los dedos cuando hablan, se golpean dos veces entre sí, es decir, el meñique de la izquierda con el pie de la derecha, etc, y por supuesto lo más divertido es que el cuento salga fluido y con ritmo. Comienzan los meñiques diciendo: “Toc, Toc”, responden los pulgares: “¿Quien es?”, dicen los anulares “¡Soy yo!”, prosiguen los indices “¡Ábreme!”, y ahora llega el momento culminante en el que los corazones hablan entre ellos saludándose: “¡Hola Pepito, hola Juanito, dame un besito!”, para después darse dos besos “Mua, mua”, cruzándose entre ellos a cada lado durante la presentación.

Estas canciones cumplen un papel primordial en el aprendizaje infantil ayudando a establecer y hacer crecer el vínculo emocional entre los adultos y los niños, propiciando momentos de felicidad que siempre perduran en su memoria.

Artículo de la revista "Hacer Familia" - Madrid España