¿Quién cuida a nuestros hijos?



Usualmente luego de la licencia de maternidad, las madres que trabajan se encuentran en el momento de decidir quién será la persona encargada del cuidado de su hijo. Entre las opciones de las guarderías, las abuelas que pueden apoyar en casa y escoger una niñera, muchas veces no sabemos por dónde partir. Definitivamente nadie como la madre para cuidar a su hijo, pero es necesario poner en una balanza si el beneficio de trabajar realmente compensa nuestra ausencia en casa. Especialmente cuando son pequeños.

Para el caso de las niñeras es necesario tener presente que debemos indagar mucho de la experiencia y perfil que la chica tenga. Por lo general suelen ser mujeres jóvenes, con poca o nada de experiencia, que han crecido en un entorno familiar/social desfavorecedor, con poca educación y en algunas ocasiones con malas costumbres.

Estos son aspectos que debemos tomar en cuenta, debido a que ellas estarán a cargo de nuestro bebé y  son las que se encargarán de cierta parte de su crianza. Nadie da lo que no ha recibido, por eso es fundamental enseñarles y supervisarlas contantemente. Es recomendable utilizar cámaras “anti nanny”. Hay muchas opciones que nos van a permitir supervisar que el trato hacia nuestro hijo siempre sea el adecuado.

En los casos de las guarderías, hay varias alternativas y propuestas en el medio. Algunas permiten ver a nuestros hijos durante su permanencia mediante cámaras de seguridad, otras se comunican constantemente con los padres enviando mensajes o fotos. Tener referencias de otras familias que hayan utilizado el servicio y siempre preguntar quien supervisa el trabajo de las personas que cuidan a los niños. Para los niños que ya caminan con independencia, siempre será una opción adecuada estar en un ambiente estimulante como un pre-escolar.

Para las abuelas que disponen del tiempo e interés de colaborar en el cuidado y crianza, siempre es bueno que tengamos presente que el rol de los abuelos es único en la vida de un nieto. La función de los abuelos no es la de criar, más bien es la de consentir, disfrutar y proteger a este amor tan especial.

Cualquiera que sea la decisión por quien cuida y colabora en la crianza de nuestros hijos, siempre tomémonos el tiempo de analizar los pros y contras.  Lo que es bueno para una familia no necesariamente debe ser bueno para otra.

Cada familia es única y cada niño tiene necesidades diferentes. Busquemos la opción que nos de mayor tranquilidad y que sea en pro al bienestar emocional de lo más especial que tenemos en nuestra vida, nuestra familia.

Saludos,
Priscilla Campoverde
Master y Especialista en Educación Infantil